sábado, diciembre 02, 2017

Candela


Baila tu llama
como la espina
retorcida
en el corazón
de fuego.

Se contonea
indecente
y luego envuelve
sin pudor
mi tronco, 
desliza por él
sus manos
de incendio.

Baila.
Somos lenguas 
de fuego
relamiendo
las heridas.

Sube y baja
y entra,
sal después,
y danza
y vuelve.

Arde en el infierno
de caderas.
Muere
en esta boca
incandescente.

Muere, llama,
llama y ven.
Candela.

viernes, diciembre 01, 2017

Selene


Selene.
Te cuelas
por las ventanas
cerradas
de la noche oscura
y me arrastras
contigo
al fondo del abismo.

Brillas
y me transformas
en lo que quieras
que sea,
Selene.

Hermosa y enigmática,
dueles tanto...
Me elevas
y me derrotas
al mismo tiempo.

Poderosa Selene.
Me dejas sin aliento
y dibujas
una luz
en el vacío
de mi universo.

Desínflate, Selene.
Deja de removerme
las entrañas;
cállate
y discúlpate
por no traerme
su presencia.
Que me hundes
con la danza
que desandan
las mareas.

Pasa y muere,
Selene.


jueves, noviembre 30, 2017

Tic tac tic tac


Se va acercando 
el momento.
Y, es cierto,
es justo lo que necesitas.
Avanzar.
Comprometerte.
Caminar 
sin volver atrás
la vista.

Y yo te quiero
tanto
que te dejaré
marchar.

Sacaré mi pañuelo blanco
al borde del muelle,
lo agitaré bien fuerte
y contemplaré
con entereza
cómo te marchas
de mi vida.

Procuraré
no derramar
un lágrima
mientras puedas verme.

Procuraré
permanecer en pie
al borde del embarcadero.
Y gritaré tu nombre
hasta que dejes
de escucharme.
Tal vez para siempre.
Tal vez nunca más.

Y cuando te hayas ido,
sólo entonces,
me sentaré
en el borde
del muelle
y en silencio
digiriré tu marcha
a puertos más oscuros,
derramaré tal vez una,
una lágrima
solitaria,
y dejaré que
mi amor
 muera como la tarde
de noviembre.

Tic tac,
tic tac. 
Se va acercando
el momento.

miércoles, noviembre 29, 2017

8,2 segundos


No sé cuándo exactamente
transcurrieron
(perversos)
los 8,2 segundos
que bastan
-dice la ciencia-
para que alguien
se enamore
del de enfrente.

Estoy confusa.
No logro averiguar
en qué instante
te convertiste
en impulso de mis días,
en el pulso de mis venas.

Quizá fuera aquella mañana
en que algo eléctrico
me recorrió la columna,
el preciso instante
en que cruzamos la mirada,
el momento justo
en que compartimos
espacio por primera vez.

O quizá fue después,
cuando empecé a necesitar
tu presencia finita,
cuando el fin de semana
se hacía largo
sin el reencuentro.

Tal vez no.
Tal vez fuera más tarde,
la noche en que tu boca y la mía
convivieron juntas
por primera vez,
cuando construimos
un refugio plagado
de piel y besos.

No sé qué conjuro
me lanzaste
ni por qué
me dejé arrastrar
por la locura.
Ni sé cuándo
ni en cuánto tiempo 
lo conseguiste.

Bueno, eso sí lo sé,
te bastaron sólo
8,2 segundos.

La vida

La vida te vapulea tanto
que decidir vivirla sin ti
es un paso más hacia el suicidio,
un sinsentido diario,
un silencio provocado
que amordaza,
hiere y mata.

La vida es tan difícil,
tan zorra malparida,
tan ingrata y maleante
que imaginarla
sin tus besos nuevos
es un paso más
hacian un precipicio
sin nombre
ni aliento
ni futuro.

La vida sin ti
es menos vida.
Carecería de sueños,
de interés,
de aliciente. 

"¿Qué es la vida?", 
preguntas
mientras me despedaza el alma
el dolor de tu partida.
La vida,
pequeño principito, 
la vida eres tú.

No es por casualidad


Querido destino:
sé hoy a ciencia cierta
que aquella mañana de septiembre
no fue casualidad.
Pusiste ante mí
al hombre más grande
que nadie contempló nunca,
al niño
de boca perfecta
capaz de tumbar a un titán
con un manojito de palabras
y mucho de perseverancia.

Querido destino. 
Cruzaste su mirada
con la mía
y ya nunca volvimos
a ser los mismos.
No me vengas ahora
con jodiendas.

Tú me lo plantaste ahí.
Me lo señalaste con el dedo.
Me arrastraste a él
como una ola a su orilla,
me hiciste cómplice
de su sonrisa
en medio de la tragedia
más despiadada.

Tú, destino infame,
me dejaste a merced
de su piel y de su boca,
me entregaste las noches
en que regresé (por fin) a la vida
atada a su espalda,
sin querer despertar más
si no era allí, a su lado.

Destino cruel,
tú me hiciste enloquecer
de puro amor desmedido.
Y ahora va y se te antoja
llevártelo para siempre.

Una cosa te diré
para que claro te quede: 
te voy a echar el pulso.

Porque, querido destino,
no podrás derrotar
mis ganas de reencuentro,
no debilitarás 
ni un poco mi esperanza.

Que mi destino ha de ser
el que el corazón
me manda.
Y en ése futuro él y yo
no nos faltaremos nunca.


martes, noviembre 28, 2017

Espera


Espera. 
No te marches aún
de mi vereda.
Espera un poco
que no es fácil
asumir tu singladura
a la deriva.

Espera, corazón,
que no estoy preparada
pa que suba la marea.
No soy la roca sólida
que aguantará
el envite
sin tregua del rompeolas.
No soy el alga frágil
que dejará
su cuerpo
a merced 
del mar de leva.

Espera.
No te vayas.
Que no sobreviviré
al naufragio
de tu partida.


Llueve


Llueve dentro de la casa.
El techo desparrama
sus maldades.

El sonido de las gotas es profuso.
Y tintinenante.
Las lepóridas se asoman
ya, ávidas de nuevos males,
por las mirillas, 
bajo la puerta.
Cualquier ranura les vale.

Se ha inundado el pasillo
(camino de la felicidad otrora)
y las paredes lloran
por tu ausencia irreverente.

Fuera el sol sonríe, radiante.
Dentro me mojo los pies,
la melena 
y el alma.

Llueve.

lunes, noviembre 27, 2017

Amelie


Tan pequeña,
tan frágil a ratos,
tan tierna
en los brazos
del sofá tan nuestro.

Me miras, 
Amelie,
no me quitas ojo
y ya no sé qué más contarte.
Se me acaba el argumento. 

Porque tienes toda la razón: 
son malos tiempos para los soñadores.

Esperaré la lluvia
como un milagro
de mañana.
A él lo buscaré en algún fotomatón
perdido por el mundo,
lo hallaré
recogiendo (tal vez)
los pedazos
de mi corazón
desparramado.

O quizá llegue, 
así sin esperarlo,
cuando la esperanza 
esté desvanecida.
Y quizá llame a mi puerta
y me encuentre frente a frente.

Lo besaría entonces, 
Amelie.
En el cuello,
 en los ojos
y en la comisura de la boca.
Y cerraría la puerta 
para que nunca se marchase.

Entretanto, 
Amelie,
toca viajar
por mundos ficticios,
como ese enano
de jardín
que te escondes bajo el brazo.

Ven

Ven a verme antes de marcharte para siempre.
Arriesga una vez más
(o de una vez por todas).
Ven a inundarme la madrugada oscura
Con la fiesta de tus manos,
atropéllame la boca,
estállame en cada recoveco.

Ven.
Porque no concibo esto del destino
sin el recuerdo fresco de tu piel
y de tus besos.
Renuévame el universo
para expandirlo de paciencia.

Ven.
Sacúdete los miedos
y dame de beber un trago más.
Quizá el último
de lo que pudo ser y no fue,
quizá el más bello,
el adiós definitivo
a tu cuerpo suave,
a la pasión y al amor
más verdadero.

domingo, noviembre 26, 2017

Osadía


La piel me quema
y me revuelvo
en todos los asientos.
No encuentro el lugar preciso
si no te veo
frente a frente.

Entonces me gana el arrebato
y cometo la osadía
de buscar tus pasos,
de encontrarte
y comerte a mordiscos 
la boca ésa que tienes, 
de robarte el alma
y guardármela 
para siempre
en los bolsillos.

Desisto en el último
segundo
del último
minuto
del último
kilómetro.

Y giro
y callo,
asumo y sigo.

Pero no prometo nada, 
caballero;
en cualquier madrugada
la osadía ganará la batalla.

Entonces
entraré por la ventana,
me colaré en tu cama
y pedirás
a gritos
que nunca más
me marche de tu lado.






La Isla


Caminar callada de nuevo,
recorrerte las costillas desnudas,
la espalda mojada, 
mi Isla bonita.

Cómo quiero descubrirte
su boca, despertarte
a su lado,
que saboree tus esquinas.

Porque no saben tus pestañas
dormidas a Portugal ni a tristeza,
sino a la Cádiz sinuosa,
a sal para las heridas.

Duermes, niña bonita,
y tiemblo de amor y frío.
Tus charcos los bebería
sorbo a sorbo,
beso a beso.

No puedes ser más hermosa, 
camino de vuelta a casa.

Isla de mis desvelos,
tan lejana,
tan dormida.
Tan mía,
tan silenciosa.

viernes, noviembre 24, 2017

El refugio


Tengo un refugio secreto.
Una guarida
de amor
para los malditos.

El lugar no queda lejos.
Es capaz de dar la calma,
paz para los refugiados
de esta vida
tan hermosa como injusta.

Si quieres, puedo
mostrarte el camino más corto.
El atajo.

Basta con que camines
de frente, sólo unos pasos.
Encontrarás entonces
-a un lado y otro del sendero- 
unas manos 
y unos brazos
abiertos 
de par en par.

Entonces, pasito al frente,
será suficiente
con dejarte caer sobre mi pecho.

Te entrelazaré
para no dejarte
regresar nunca
al mundo de las pesadillas.

Desvelado el secreto,
te apretaré fuerte
y seremos uno
en este refugio perfecto
del abrazo.


La llamada


Envuelvo el corazón
en un trapejo de esparto.
Sólo quiero dejar
de escuchar sus latidos.

Devora este reloj
las horas como días,
los días como puños
letales de ceniza
golpean mi maltrecha
espalda desgastada.

Te busco y no apareces.
No llega la llamada
que me robaba el sueño.
No tengo a quien leerle,
no sé como mecerte
por estas madrugadas.

El corazón se ríe. 
Ignora mi suplicio
de idiota enamorada.
Patética y rebelde,
consumo mi paciencia
y me aferro a la esperanza.

Pero no, no llega. 
Silencio, todos duermen.
No vuelve tu llamada.


jueves, noviembre 23, 2017

Ausencias


No hay calma
en la ausencia.
El mundo se vuelve
en contra
de todo lo posible 
y lo imposible,
remata con cruedad
las ilusiones,
revuelve la obviedad
del desaliento.

La ausencia
es el eco de tu voz en silencio
en el vacío
de un pecho que te grita.
Insípido amanecer 
y anunciada derrota,
oscuras golondrinas
que nunca volverán
 a anidar en el balcón 
de La Placeta.

No hay calma,
sólo un revuelo
de mariposas negras
en el estómago.
No hay más que vacío,
 pasos inertes
aplomados
para recorrer la senda de la vida.


miércoles, noviembre 22, 2017

Mi soledad y tú


Camino por la calle
solitaria.
La siento mía,
como me siento tuya.
Te escucho
en la distancia
y te imagino
de mi mano
surcando los silencios
de la ciudad vacía.

Y no me siento sola.
Tu aliento
me acompaña.
Y yo te pienso tanto
que nunca más debes
sentir el desamparo.

Resguárdate en mis pasos.
Recorre mi camino.
Prometo protegerte
de la sombra del destino.

No estoy sola.
No estás solo.
Degusto estos instantes.
Mi soledad y tú,
binomio indisoluble.
Futuro (presente) y recorrido.

martes, noviembre 21, 2017

El deseo


Desperté de repente en medio de aquel sueño extraño. El silencio lo invadía todo. La luz, tenue y dormecina, sobrevolaba las esquinas de la casa, sin querer posarse casi. Allí, al fondo del pasillo, tú.
Iniciaste entonces la carrera hacia mi boca. Llegaste. Besaste. Mordiste. Lamiste cada palmo de mi cintura. Fue un ataque inesperado, fiero.
Tus manos eran un torbellino de deseo. Me amasaban, como intentado evitar que fuera a escaparme. Cóncavos, tus dedos buscaban llenarse en lo convexo de mi pecho.
Hierve la carne. Tu voz perfecta me susurra al oído. Me derrite al oído. 
Algo va pidiendo a gritos escapar de tu pantalón. Y lo libero (te libero) mientras me tocas. Y te desnudo. Y me desnudas. Somos manos, piel y boca. 
Los ojos brillan en la penumbra. La primera embestida es poderosa. Nos invade el deseo. "Que no se acabe nunca", me dices mientras sales y entras de mí, cada vez más profundo, cada vez más deprisa.
Me rindo. Cabalgo. Me horadas a la cara o por la espalda. Nos faltan manos para agarrarnos tanto. La fiesta de besos sediendos continúa sobre la mesa, junto a la cama, en el balcón, en cada esquina. Estás dispuesto a dejar grabado tu recuerdo ardiente en todos los rincones de la casa. Lo consigues.
Y gimo. Y gimes. Y entras de nuevo para salir un segundo más tarde, en bucle infinito de ardiente deseo. Estallamos juntos, nos convertimos entonces en polvo de estrellas. Y pensamos que podemos morir en ese instante de felicidad plena, de cuerpos enlazados al borde del precipicio. Recuestas a mi lado tu suave anatomía y eres calma. Tú, niño mío, capaz de convertir el infierno en el más seductor de los paraísos.

lunes, noviembre 20, 2017

El niño de los silencios


Shhhhhh, calla.
Apártate.
Apéate en la vereda,
camina sombrío
por el presente incierto.

Calla. 
No grites más mi nombre.
No busques mis pasos
si no quieres que surque
tu cuerpo de otra.

Silencio.
Apaga las luces
y cierra la puerta,
corazón cobarde.

Me quedo aquí
y asisto al funeral 
de tu boca con mi boca,
del amigo que no tuve
y del amor que nunca fue.

Resérvate los cumplidos,
guarda para siempre 
los besos que no nos dimos
en el cajón de los trastos.

Calla. Grita.
Shhhh,
mi amor perdido,
mi niño de los silencios.

domingo, noviembre 19, 2017

Brindis


El aire que separa
tu boca de la mía
es invisible pero denso.
Se acorta sólo cuando
susurras mi nombre
en la distancia
y terminas por darle
sentido a la vida.

Te busco en el fondo
de la copa de vino.
Te encuentro en su cuerpo,
a tus besos me sabe;
me baila el infierno
por las paredes de vidrio,
revuelve tu ausencia
esperando a que vuelvas.

El brindis al aire
viaja a tu cama. 
Me tumbo a tu vera.
Te abrazo. Me quieres.

Te quiero a mi lado.
Te quiero, moreno.
Hagamos camino.







martes, octubre 31, 2017

Cuando vuelvas

Todo está preparado
para tu regreso.
La cama perfumada,
el vino en la nevera,
el Fénix vigilante,
las velas pidiendo fuego,
mis labios prestos al beso.

Mi corazón está preparado
para recibirte, 
late sin parar y se suspira
por cada rincón
de este rincón
tan nuestro.

Todo está listo
para cuando vuelvas:
el brillo en mis ojos,
la verdad en mis manos,
la sonrisa perenne,
mi casa, la tuya.

También estamos listos
todos los presentes
para que nunca 
más te marches.
Para que tu regreso
sea un acontecimiento diario,
una constante bienvenida
de amor y vino
desde las alturas.

Todo está preparado,
dispuesto.




sábado, octubre 28, 2017

El secuestro



Maquino.
Imagino cada instante
del secuestro.
Te dejo resbalar
por mis párpados cerrados
y busco lo preciso
del momento.

Maquino sin parar.
Porque voy a secuestrarte
el corazón cobarde,
voy a rehogarlo 
con mi carne blanca,
voy a sacudirte las alas sucias
y a levantarte el corazón
cada mañana.

Maquino y me recreo.
Te arrastro hasta la orilla
del mar vivo
de mi playa.
Te obligo a ver el sol
adormecido,
y lames el calor
de mis mejillas,
la risa se despierta
y sopla el viento,
y vuelve a renacer
la maravilla
de verte amanecer
entre mis piernas.

Maquino tu secuestro
de besos sin secretos
y tu mano con mi mano.
Te robaré una noche.
O tal vez para siempre,
hermoso compañero
de dulces madrugadas.

Si no te quedan alas,
te las presto.
Verás como te brillan
las mañanas.



viernes, octubre 27, 2017

Cómeme



Cómeme,
no te lo pienses.
Devórame
las entrañas,
acelérame el pulso.
Toca.
Ama.
Siente.

Ciérrame los ojos
otra vez
para que tu merienda
se quede grabada
en cada surco
recorrido
por tus dedos.

Cómeme. Aposéntate.
Quédate.
Hoy. 
Mañana.
Siempre.

jueves, octubre 26, 2017

De nuestras cenizas


Como el ave Fénix
alumbramos nuestros
pasos firmes
con la luz anaranjada
de la Placeta.

Crecen los besos perfectos.
Estallan en la balconada
como flor en primavera.
Cómo quieres que te mire
si me muero por tu boca.

Yo me asomo
y me acompañas.
Y parece el último lugar
en el mundo,
un resquicio pal amor
incomparable.
Qué ganas de saltar
al vacío,
qué libertad
pa presumirte
bajo las estrellas.

Renazco de las cenizas
entre tus brazos.
Recreo el momento,
 y lo guardo aquí,
bajo mi pecho tuyo.

Qué bonita está la noche
tan de verano
en casi noviembre.

Tu perfil tan nítido.
Tu boca tan verdadera.
Mis ojos tan de tu carne.
La baranda traicionera.
Tan nuestra,
tan de más nadie.

El fénix renace con fuerza.
Y el secreto
está en el aire.
Duerme, bonito, duerme.
Vuelve, bonito, vuelve.
Que el amor
me roba el aire.

sábado, octubre 21, 2017

La ciudad vieja


Me miro pero no me encuentro.
Hoy yo no debería estar aquí.
Ni tú donde quiera que estés.

Hoy deberíamos estar cobijados
en la magia de la ciudad vieja,
deberíamos andar perdidos
por su laberinto de calles,
desconocidas por completo para mí,
como tu corazón de hielo.

Deberíamos caminar y, exhaustos,
tumbarnos en el césped
y contemplar las caprichosas formas
de las nubes en el cielo.


Luego pararíamos allí,
frente a la imponente fachada.
Y sentiría tu aliento en la nuca,
tu pecho en mi espalda,
tus manos sobre mis ojos
plenos otra vez de esperanza.

Y sembraríamos lo nuestro
en las madrugadas
del amor que empieza.
Y regresaríamos vivos,
más vivos que nunca,
poderosos,
dispuestos a armarnos de valor
y a construir
la felicidad que nos aguarda.

Pero me miro y no.
Todo fue el espejismo
de la tarde vieja,
de la ciudad sin nuestros latidos.
El silencio hoy lo invade todo.

viernes, octubre 20, 2017

La incógnita

Me pierdo.
Creí saber dónde estaba,
tenía marcado en el mapa
el lugar exacto del anclaje
 de mis pies cansados.

Sabía dónde buscarme
y cómo encontrarme. 
Ya no me daban vértigo
las noches vacías,
el eco en la casa,
mi cama sin dueño.

Así pasaba los días.
Hasta que irrumpiste
en ella,
hasta que te colaste
por cada una de mis rendijas.

Te dejé pasar.
No me arrepiento.
Es más, quise abrirte
mi pecho de par en par
para alojarte dentro.

Ahora no sé dónde estás.
Un golpe seco,
un vuelco idiota,
un malabarismo imposible,
un grito cobarde,
un pecho ansioso...

Y ya no sé dónde buscarme
ni cómo encontrarme. 
Y vuelven a darme vértigo
las noches vacías,
el eco en la casa,
mi cama sin dueño.

Dónde está tu boca.
Dónde mascullas ahora mi nombre.
Es una incógnita.


martes, octubre 17, 2017

Maktub

Está escrito.
No podemos detenerlo.
No hay resistencia posible.
De nada vale gritar,
huir hacia un rincón confortable.







No hay escapatoria.
No para este torbellino
de felicidad irremediable.

Está escrito.
Tu nombre
me pertenece.
Mis labios
-en carne viva-
te reclaman.
No hay salida
para este callejón
infestado de esperanza
y de futuro.

Imposible escapar
de la rueda de un destino
al que oponemos resistencia
sin las ganas suficientes.

Porque queremos.
Porque estaba
escrito que fuera ahora,
no antes,
no mañana.
Porque es el momento.

Maktub.


viernes, octubre 13, 2017

Mi nombre en tu boca




Mi nombre resuena en tu boca
como un capricho de palomas azules,
como el aullido erótico del viento
tras los cristales de la calle vieja.

Mi nombre revienta en tu boca
como la fruta madura,
fiesta de sudor, de piel y besos
que devora los tiempos
en que no nos tuvimos.

Mi nombre en tu boca
es un pecado,
un susurro atado a mi cuello,
anunciado suicidio
de un futuro sin norte.

Mi nombre en tu boca
se deshace:
es agua limpia,
sol de octubre,
penumbra de velas 
en la madrugada.

Mi nombre en tu boca
se muere, 
y arde en el infierno,
y luego resucita.

Caballo de batalla desbocado.
Mi nombre suena mejor en tu boca.



domingo, agosto 28, 2016

Volvemos

Volvemos a la carga. Sin temor. Sin remordimiento. Tengo mucho que contaros,  dos años de coro carnavalero y muchos otros de amor incondicional que os iré desgranando poco a poco. Así será. Por lo pronto os dejo con la presentación de En la ruina,  mi primer coro como cantante,  como autora y como consorte del director y músico del grupo,  mi admirado José Luis López. El tema, quizá controvertido y desconocido por el público nuestro (el yacimiento romano subacuático de la ría Carreras)

,  ando empeñada en desarrollarlo y distribuirlo con mi buen amigo y admirado director cinematográfico Carlos Troncoso. Nos esperan cosas grandes a todos,  porque el mal no puede reprimir al talento. Lo siento por el resto.

"Al calor del viento del viento de levante
Y el rubor salino de la mar
Se forjó mi tierra hermosa
De la gran Roma imperial.

Sobre tu marisma milenaria
Construí mi templo y mi ciudad.
Salazones y almadraba,
Siglos de prosperidad.

Pero el sol se apaga y de repente
Una olaaaa,  una olaaaa....

Hola!  Ya estamos aquí!

Nos vimos por culpa un tsunami
Enguachinaítos,
La ropa encharcá.
Los muebles,  mi suegra flotando,
Los niños,  la abuela...
Es shica el fangá.

Con el revolcón de la ola
Perdí el rumbo,  el norte
Y en plena batalla
Me dió por buscar las gaviotas
Y en vez de gaviotas me harté de caballas.

Y ahora vivo en la ruina,
Metío en salmuera en el fondo del mar,
En la ría de Isla Cristina
Y sólo un cachito en la Punta'l Moral.

Que ya estamos aquí,
Que mi coro aquí está
Para que te empapes
Del ritmo y del arte
De mi Carnaval.

Yo te vi renacer
Del vientre de un sirena
Como una lengua de arena
Que se besaba y jugueteaba
Con la marea.

Yo te he visto crecer
Cuando por la mar serena
Pescadores de otras tierras
En ti sus anclas
Fueron a echar.

Siglos de sudor,
De males y vendavales,
Te han arrastrado pal fondo
Y estás hundida igual que yo.

Quiero ver otra vez
Como levantas el vuelo,
Despiértate y ponte guapa
Pa que de nuevo te brille el sol.

Que las olas del mar
Bailen por alegrías,
Que se vuelvan a ver
A las claras del día
Los barcos cargáitos
De sardinas.
Y gente en la calle
Por toas las esquinas,
Tus fachadas blancas
Y las calles limpias.
Y el Ayuntamiento
Sin tanto pamplina.
Que en tus carnavales,
Isla Cristina,
Te caiga un diluvio
De serpentinas.

Agárrate de mi mano,
Verás lo que se avecina,
Esta noche es nuestra noche
Y.nadie nos la arruina.
Que esta noche
Va a ser nuestra ruina.


sábado, marzo 22, 2014

Volver...

Con la frente marchita...he.decidido retomar mi blog. En breve habrá novedades. Porque para mí escribir no es cualquier cosa. Es una necesidad


jueves, marzo 17, 2011

Los guardianes del Edén. Popurrit (una maravilla musical)

Popurrit



Soy como el rayo de luz que cada amanecer

Te acaricia y se eleva sediento de amor,

niña carnavalera, te llevo en la piel,

eres como un veneno de copla y pasión.



Y por guardarte en febrero,

madre salina de mis entrañas,

yo me convierto en guerrero

que se combate con la palabra.



No sé morir sin tus carnavales,

ya te imagino como el Edén,

disfrazadita de vendavales,

y se me quitan to los males,

chiquilla guapa, con tu vaivén.

 ......

Quiero verte libre al caminar,

tan poderosa como el mar,

valiente, sin miedo,

cantando

para gritar

tu verdad.



Tiene La Higuerita un corazón

que va latiendo a mi compás,

al galope

sobre notas de espuma y de coral.

Carnaval.

 .......

Andan sueltos los filibusteros,

los corsarios de domingo

con sus loros parlanchines.

Siempre a orillas de este cielo

y no encontramos escollera

para este bajel canalla

que navega adonde quiera,

viento en popa, a toda vela y...



Siempre bajo su bandera

su temida calavera

que devora tu futuro

bajo el cielo gris.

.......

Sabrás como el dolor

de amarga hiel,

a maldición,

sin carnaval.



Cuando no haya papelillos

que resoplar,

cuando no queden coplillas

para cantar

encima de un escenario

en libertaaaad

yo ya no estaré aquí

pa librarte del mal...

sin carnaval.



No habrá quien te defienda

(sin carnaval),

no romperás cadenas

(sin carnaval),

no hay dios que te comprenda

(sin carnaval)

no sanarás tus penas

sin libertaaaaad

jamás podrás volar

sin este batallón

de tu guardián

ah,ah,ah,

ah,ah,ah

….sin carnaval...

.....

Tengo una misión,

adversario, échate a temblar,

yo no he venido en son de paz.

No tendremos tanta piedad

con el que no

aprenda a ver...



uhhh, que es en esta letrilla

donde está el Edén,

en las noches de ensayo

en aquel almacén,

cantando en la cantina

hermosas coplas del ayer...



Eeeh, tú no tienes ni idea

de lo que es vivir

sin esos pasacalles

de nervio y tambor,

sin esas bambalinas

donde gané y me perdí.



La herida de muerte de Don Carnal

es tan peligrosa y febril

que no habrá quien te pueda sanar.



Ya sólo te queda la rendición,

cantar cuando sientas latir

al tres por cuatro tu corazón.

.....

Uh, uh, uh, uh, uh, uh,

uh,uh,uh,uh...



No acabó la guerra en esta ciudad,

quedan enemigos por aplastar

del puente a la Punta del Caimán... y yo

no permitiré otra derrota, por mi honor:

Gran Vía, sol a sol

me dueles más.



Corred mis arqueros y disparad

a los que no quieren que la verdad

saque su miseria a pasear, luchad.

Tenemos refuerzos, la Escuela del Carnaval:

Pequeño batallón

en libertad.



Vamos, guardianes,

hay que luchar (bis).



Vamos, guardianes,

despedíos con honor...

La batalla terminó (un Pampero, por favor).

Los guardianes del Edén. Pasodoble a la cantera

Éste se cantó en la semifinal y se repitió en la final.


La Escuela del Carnaval


Míralo que contento va

cada tarde para la escuela.

Está aprendiendo a puntear

las coplas más carnavaleras.



Pa estremecerle el corazón

le enseñan los grandes maestros

a tocar caja y tambor

y pasodobles del ayer

que mi abuelillo me cantó.



Niño carnavalero,

otra cosa debes saber:

tendrás mil enemigos,

tocarán tu moral

para hacerte creer...



Que tú no vales na.

Para robarte toda la ilusión

te atacarán.



Jarilla te regalarán

con todo el malaje de una puñalá,

guantás te darán sin avisar

de bromas disfrazás.



Aprende en la escuela a respetar

y ser compañero de verdad.

Huye de pamplinas,

de gentuza envidiosa

que va envenenando la sangre

del carnaval.