viernes, marzo 30, 2018

Presente



Aquí me tienes,
despertando a un nuevo día
a pecho descubierto,
intentando que el sol
de este Viernes Santo
se me cuele por las rendijas
e ilumine cada paso
de otra mañana sin ti.

Te imagino junto a otra,
saboreando su piel
y devorando sus rincones,
con tu ojos profundos
encendidos de deseo.

Te imagino exhausto,
acurrucado en tu lado de la cama
sin pensarme ni un instante,
recuperando la vida
lejos, en las antípodas
de mí.

Y entonces se me quiebra 
el nuevo día
y solo quiero que se acabe,
y que llegue otro
y luego otro;
y así hasta el infinito,
para ver si la brisa
se decide a traerme
tu olor,
a dejarlo en tu lado 
de mi cama,
pero no convertido
en un recuerdo
sino en presente,
bendito presente
que haga que se acabe
esta maldita penitencia.

miércoles, marzo 21, 2018

Bienvenida, primavera


Con su rayo dorado
se bate entre las nubes
y me trae un cargamento
de flores y de luz.

Ha llegado por fin,
como una brizna 
de hierba
enredada en mi melena,
como si nada,
como si nunca 
se hubiera marchado
a otras latitudes
dejándome sumida
en el pozo del invierno.

El sol está radiante
Ha devuelto a mi balcón
la alegría
que marchitó 
la impía luna de noviembre.

Empieza a oler a azahar.
Bienvenida, primavera.

jueves, febrero 15, 2018

Miércoles de Ceniza


Curiosa la vida esta.
No ancles los pies, 
no se puede.
Porque te han robado las traviesas
y caerás, mi estatua
de sal inerte,
a lo profundo 
de las aguas del pantano.

No desafíes al destino.
Maldito universo estéril,
sordo ante tanta plegaria.

Curioso la vida hoy.
Y tu forma de afrontarla.
Y la mía de arrancarme 
el corazón
y ponerlo 
a los pies de los caballos.

Te pensé tanto
que jamás perdí
las esperanzas.
Volteé mi piel.
Me di la vuelta
y aprendí a amar
sin condiciones.
Eso es lo que me llevo.

Los brazos abiertos 
y las manos vacías.

El mundo, claro está,
poco tiene que ver 
con los que sueñan.

Bienvenidos 
a mi pesadilla.
Pasen y vean.
Disfruten del aquelarre
del Miércoles de Ceniza.

Maktub. 
Está escrito.




miércoles, febrero 14, 2018

La estatua de sal


Se puede resquebrajar
 el mundo
si quiere.
Voltearse del revés,
ponerse cabezabajo.
Podrán perecer
todas las golondrinas
de mi balcón
y teñirse de sangre la luna
cada madrugada.

Se puede vestir de luto el día,
podrán venir ventiscas
y aguaceros
y huracanes
plagados de truenos
y de inviernos.

Podrá, si quiere, el mar
convertirse en fango,
apagarse el sol
en la tarde aciaga.

Se pueden derretir la nieve
y morirse las estrellas
por poniente. 

¡Que no se asome más
al alba aquel lucero,
que pierdan los estribos
los esclavos,
devoren las hormigas
las flores de la primavera!

Podrán pasar por mí
las manos, los labios,
los cuerpos de otros,
podrán morir los días
y las noches
y los meses.

Que yo, cual estatua
de sal iridiscente,
seguiré esperando
a que tu amor
me llegue.


Dorothy


Dorothy
emprende el camino
y pisa con fuerza
las baldosas amarillas.
Se adentra en el bosque.
Dorothy quiere volver a casa
y descansar
y vivir
y morirse tranquila.

Pero Dorothy
tiene que buscarse primero.
Tiene que encontrarse.
Tiene que posar ahora un pie
y luego el otro,
impulsar el siguiente
para que el Mago de Oz
le enseñe
lo que, en realidad,
le mostrará el camino.

Y cuando la niña
de zapatos de rubí
llegue al final y entienda
 que todo
está en su mano,
que no hay magia
en el universo
más tremenda
que la suya propia,
comprenderá entonces
que ya no es la misma:
será una Dorothy distinta, 
grandiosa,
que quizá no se afane
en regresar a casa,
descansar
y vivir 
y morirse tranquila.

Sino en seguir caminando
y, con cada paso,
devolver la luz
a las estrellas
que se apagaron 
un día,
cuando la niña
se había perdido
en el camino
de baldosas amarillas
y solo pensaba 
en descansar
y vivir y morirse tranquila.

jueves, febrero 08, 2018

Serpentinas


Sopla, niña, 
sopla fuerte
y que el ciclón de tu aliento
despeine el destino
ridículo
de tus pasos a ciegas.

Sopla fuerte, niña. 
Desenvuelve
la sorpresa
y haz girar las serpentinas.
Sopla niña.
Enrédate en su rizo
electrizante,
tirabuzón en picado
en colorida agonía.

Sopla y ríe.
Aléjate y vuela.
Date prisa. 
Febrero se marcha
y no, querida,
ya no vuelve más.

jueves, enero 25, 2018

María


Hoy cumplirías 13 años.
Hoy estarías pensando en los primeros amores, seguirías aplicando tu inteligencia a los estudios, probablemente en Primero de la ESO, y te probarías un brillo de labios mientras te acicalas, coqueta, frente al espejo.

Serías ya una mujercita de incipiente adolescencia, quizás escribirías los primeros versos de un poema a ese chico tan guapo del pupitre de la esquina, y seguirías regalando tu sonrisa al mundo.

Habrías visto mil películas más y empezarías ya a maquinar qué traje de gitana es el más chulo para la próxima romería. Hoy hubieras recibido un aluvión de regalos y de abrazos y de sonoros besos, te habrían regalado las primeras sombras de ojos y esa colonia que te vuelve loca.

Habrías empezado a ser consciente de que la vida es pa vivirla, y te imaginarías cómo sería tu futuro, qué carrera escogerías, si tendrías hijos y cuántos y cuándo y con quién...

Hoy, pequeña María, debías cumplir 13 años. Y yo no debía de haber conocido a tu tío ni a tu madre ni a tus abuelos. 
Al menos no en estas circunstancias. Tal vez sí en otras más hermosas de primaveras nuevas y brillo en los ojos de pura esperanza. Tal vez nuestros caminos iban a cruzarse de todos modos, pero igual de una forma más sencilla y agradable, con tu presencia y la de tu padre alegrando cada rincón de la casa.

Pero hoy no estás. Y hoy lo que sí debería pasar es que el monstruo que te arrebató el aliento vuelva a la caverna oscura de la que nunca debió salir. Malnacido.

Sólo le pido al universo, pequeña, que te regalen Justicia a raudales. Y algo de paz para el alma de los tuyos.

Soplaré las velas por ti

Que así sea.





lunes, enero 22, 2018

Desconexión


Pasamos el fin de año
a miles de kilómetros
y me zambullí contigo
en este 2018
plagado de incógnitas.

Hablábamos entonces
y te imaginaba allí,
en la playa de Dumbo.
Podía sentirte al apretar las manos,
sentir tu aliento
en la noche gélida.

Ahora se me antoja
un imposible tu presencia.
El desinterés ha ganado
la batalla.
Qué le vamos a hacer.
La vida sigue.
Y la desconexión
es definitiva.

Siempre nos quedarán
el puente de Brooklin 
y la ciudad luminosa
como telón de fondo.
Alguna vez nos quisimos.
Te sentí.
Sentí tu aliento
en las noches gélidas.
O quizá fue un espejismo.
Quien sabe.
Ahora toca
desconectarse,
sacudirse el amor
y volver a la vida.

jueves, enero 18, 2018

El camino


Sólo me queda un camino,
un resquicio en el mapa
por donde seguir vagando.

Ni el sueño
me acompaña en esta noche.
Retumban las paredes,
me truenan los silencios
 y me caigo.

Pero todavía me queda un camino:
el mío sin ti,
tan obligado,
tan de pies a rastras,
tan lánguido
e inútil
como cada segundo
que no te tengo cerca.

Se me nublan los recuerdos.
Apenas reconozco
tu voz en mi memoria.

Me queda un camino.
Hostil, terroso y polvoriento.
Lo recorreré
hasta que llegue mayo
y la primavera
me decore la vereda
con margaritas blancas
y matas de romero.

Huiré como un guiñapo.
Sin fe ni pesadillas
ni sueños que se cumplen.

Tomaré la única salida
a este amor que se me enquista dentro
y me hiere y me revuelve
y me destroza las entrañas.

Adiós, bonito.
Doy gracias por lo nuestro.
Quizás en otras vidas
andemos el camino
cogidos de la mano.

miércoles, enero 17, 2018

Llueven paraguas


No puedo evitar tu derrumbe.
La impotencia me invade
porque te veo abatido
por la sinrazón de la injusticia
más tremenda
que ningún ser humano
haya podido contemplar.

No puedo abrazarte con fuerza,
agarrarte las manos
y sacarte del pozo
que devora
tus ganas
de vivir,
de soñar,
de reírte de nuevo.

Pero puedo mandarte
un diluvio
de palabras,
puedo hacer 
que te lluevan
paraguas
que protejan
tu sombra.

Puedo enviarte
el corazón abierto
mientras bailo en el desastre,
puedo mandarte
los besos
que te pertenecen,
mis brazos abiertos,
mis manos vacías.

Puedo hacer que un día más
sea un día menos
en esta cuenta atrás
de la vida.

Puedo.
Y quiero.
Porque te quiero.

domingo, enero 14, 2018

La poesía


Confersate mis secretos
más oscuros
me ha removido la tripas
en un balance trágico
de años de amor
y de violencia 
en el pozo del infierno.

Tú, mi confidente,
estás pero no estás.
Es tan extraño
hablar con un fantasma...

Sin embargo,
y aunque ya no te dejes
caer por los versos
en las madrugadas
de este invierno
interminable,
tengo la sensación
dulce de destaparme
para ti sin pudor,
porque sabes leerme
con otros ojos,
con esos ojos
con los que nunca 
me han mirado todavía.

Me bebo las lágrimas
y las ilusiones
las vivo a medias
porque no estás tú.

Pero, pequeño carajaula,
te siento por ahí,
por algún lugar
entre mi pulso
y mi mirada de esperanza;
te siento aquí,
dentro de mí,
como el verso
más bonito
de un poema por terminar.

sábado, enero 13, 2018

Diez años sin Mari Luz


http://m.huelvainformacion.es/huelva/anos-BMari-Luz-CortesB_0_1208879335.html

Me costó escribirlo una semana de tristeza y de corazón encogido. Lo siento, soy muy sensible y pa mí Mari Luz fue especial. Porque soñaba con ella, con que aparecía sana y salva, con que conseguía rescatarla de los brazos de sus secuestradores. No pudo ser. Siempre se quedará grabada en mis recuerdos, como una herida abierta, la misma que me reabrió hace casi cinco años el asesinato vil de María, la almonteña más valiente que nadie haya conocido nunca, y de su padre, Migue. Descansen en paz y que se haga JUSTICIA.

Qué voy a hacer sin vos


De tu paso por mi cuerpo
sólo quedan las huellas
invisibles
de tus manos.
De tu irrupción en mi vida
apenas quedan el recuerdo
del correteo
de tus pies descalzos
por el piso,
un par de chicles 
sobre el microondas
y alguna botella
de amaretto
olvidada sobre un estante.

Qué voy a hacer sin vos
cuando tu voz
también se apague,
cuando dejes
de estar para siempre
y no puedas escuchar
mis gritos
en la madrugada.

Porque me he acostumbrado
a tu fantasma,
a soñarte
y besarte
sin sentir
el calor
de tu piel desnuda.

Pero no sé si sobreviviré
a la estocada
definitiva,
al descabello
de tu ausencia
irrevocable.

Qué haré sin vos.
Quizá me pliegue 
sobre mí misma,
quizá haga un ovillo
con el amor
que me quede
y lo eche a rodar, 
ladera abajo,
por el precipicio del olvido.

Quizá allí, 
en la oquedad
profunda de la madre Tierra,
lo entierre para siempre.
Quizá me vuelva hielo,
quizá...

jueves, enero 11, 2018

La desgana


Te gana la desgana
y noto que resbala
por mis requerimientos.

No sabes el alcance
que tienen esas balas
minadas de silencio.

Qué gris la madrugada,
que triste la mañana
sin escuchar tu aliento.

El amor se me apaga: 
tú no me quieres nada,
yo hoy me estoy muriendo.

En esta encrucijada
desátame las alas
que quiero volar lejos
de tu boca cerrada,
de tu hiriente metralla,
del futuro sin fuego,
del presente que acaba,
del pasado plagado
de tu ingrato recuerdo.


miércoles, enero 10, 2018

Cajón desastre



Bienvenidos 
a mi cajón desastre.
En su caos
guardo un corazón
malherido,
los besos que no regresan
y las noches
de luna y vino.

Si rebuscan
un poco más,
encontrarán el dolor
y la desidia,
pero también un brillito
en los ojos
de la esperanza
que nunca se pierde.

Les bastará una ojeada
para ver mi boca, 
que se marchita
y se olvida 
de asumir
que él nunca volverá
a recorrer
los pasillos de esta casa.

Metan la mano
y muevan,
como los bolos de la lotería,
mi descalabrado
cajón desastre.

Entonces
hallarán lo auténtico:
el corazón desbocado,
los brazos abiertos, 
las manos vacías...
Y verán el fantasma,
las lágrimas derramadas,
el futuro que no llega
y el olvido que atenaza.
Y los silencios. 
Demasiado silencio
para mi alma
ruidosa.

Pasen, pasen y vean,
que así vivo,
por su amor
en el desastre.

Frenar enero


...."Que yo quiero encontrarme en tus ojos
Que me ganes y puedas perderme
Que me queden algunos antojos
Y me dejes sabor al pensarte
Y me crezca pintándote en rojo
Que me hables de vida y presienta
Que nací pa' vivirla contigo
Que me toques la cara y me muera
Cada vez que te arañe el destino
Alguien que sepa frenar enero
Alguien que sepa que viene fuerte
Que me cuente lo que yo no sé
Y me deje mi tiempo después
Para así abrazarte sin verte...".

Vanesa Martín
Hoy estoy en blanco.
El día gris
me ha robado
las ganas
de sonreírle a la vida.

El único resquicio
de magia
lo encontré
en el eco
de tu voz cansada.

Ha sido el único
destello firme
en la negrura despiadada
de la lluvia
que no cesa.

A veces
se me desvanece
la esperanza.
A menudo
el pecho
me late vacío,
sin carne y manos
que lo reanimen,
sin besos
ni un futuro
que pagar a plazos.

En blanco.
En blanco y negro
se me pasan los días,
que trato de rellenar
de vivencias inútiles
si no estás a mi lado.

Y ahora ya no sé
qué más escribir.
Buenas noches.



lunes, enero 08, 2018

En Viena bailaré contigo...

                  

En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals con la boca cerrada.

Este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac
que moja su cola en el mar.

Te quiero, te quiero, te quiero,
con la butaca y el libro muerto,
por el melancólico pasillo,
en el oscuro desván del lirio,
en nuestra cama de la luna
y en la danza que sueña la tortuga.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals de quebrada cintura.

En Viena hay cuatro espejos
donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano
que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados.
Hay frescas guirnaldas de llanto.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals que se muere en mis brazos.

Porque te quiero, te quiero, amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve
por el silencio oscuro de tu frente.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals del "Te quiero siempre".

En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga
cabeza de río.
¡Mira qué orilla tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar
quiero, amor mío, amor mío, dejar,
violín y sepulcro, las cintas del vals.


Pequeño vals vienés.
De Poeta en Nueva York.
Federico García Lorca

Buena suerte


Este año no vamos
a deshojar la margarita.
Vamos a tirarnos de espaldas
sobre una pradera
de tréboles de cuatro hojas.

No sientas miedo.
Recuéstate a mi lado.
Apriétame fuerte la mano
y vamos a contemplar
las figuras que
dibujan las nubes.

Nos brillarán los ojos
cuando, con la primavera,
se hayan marchado
los fríos que calan los huesos.
Entonces cerraremos los ojos
y nos bañaremos
en el sol caliente,
sentiremos sus rayos
por el perfil deslizados,
y soñaremos más grande,
más fuerte,
más alto.

Y los tréboles mansos
siluetearán nuestros cuerpos
y la suerte, por fin,
estará a nuestro lado.

sábado, enero 06, 2018

Calma



Shhhhh.
Calma.
No te quedes solo
en el agobio,
no te encierres
en la fortaleza.

Respira.
Hondo, si puedes.
Suelta luego
todo lo que hiere.

Estoy cerca.
Siente mi caricia.
Siente el beso firme
de mis labios
en la nuca.
Calma.

Llámame.
Despiértame.
Agárrate a mi mano.
No tengas reparo.
Que quiero ayudarte.

Calma, bonito.
Vendrán tiempos mejores.
No sufras,
no te castigues,
desconecta
de lo que hace daño.

Respira. 
Y si no te escucho...
grita.