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viernes, marzo 06, 2009
Resaca

Qué hacer
para que amaine
el temporal,
para que la trifulca
de nubes tiznadas
de amargura
deje paso
a la luz suave
de la calma chicha.
Mis manos están vacías
y no puedo entregarte
más que este cachito
de espacio que me pertenece.
No tengo más.
A veces me conformo,
resigno mi espalda
a los latigazos del destino.
Veo pasar la vida
esquiva
por el cansino
tic tac del minutero.
No se detiene.
No espera.
Y temo que acabe
la tormenta
y el lejano
rumor de las olas
no traiga
tu aliento hasta la orilla.
jueves, marzo 05, 2009
Olvido

Me recuerdas
a menudo
que no merece la pena
volver a reencontrarme
con tu forma aquella
de mirar la luna.
Perdida en el azul
me escondo
tras las palabras
que se desvanecen
de tanto pronunciarlas,
desierta por dentro
y con la sonrisa
maldiciente.
Me recuerdas
tanto a un pasado
que no quiero
ni mentar
que me sublevas.
No quiero
tu perdón,
ni la maliciosa mano
que desmadeja
mis versos,
sólo el olvido.
El eco

Esta noche vigilo de cerca
la lista de amores perdidos,
lo que pudo ser y no fue,
lo que no volveré a repetir,
lo imposible,
las mañanas marchitas
sobre un trozo de papel cualquiera.
Esta noche los sueños
se han ido a paseo,
más lejos de mí
de lo que imaginaba,
atrangantados
en pétalos que
fenecen sobre
el suelo helado del salón
y labios que saben a despedida.
Esta noche no sé
si soy más fuerte
o más frágil que nunca,
vulnerable
a la vez que instigadora,
aplacada a menudo
por el vértigo
que me tienta
al vacío.
Esta noche
no es tuya;
esta noche los sueños
se quiebran
como el vidrio
podrido en que
ocultaba mi corazón
y tus besos.
Y no espero,
tiemblo sin más,
con los ojos bien abiertos
por si se te ocurre
manchar
mi destino
con tu zarpazo cruel
de silencio.
jueves, febrero 26, 2009
Tristeza
sábado, diciembre 06, 2008
El brillo de los ojos ajenos
Fue el brillo de los ojos ajenos
el que me devolvió la esencia.
La casa estaba fría y
los ojos más que oscuros.
El recuerdo demasiado triste
y la sonrisa a media asta.
De tanto amar se trastornó el amor,
de tanta soledad fallecieron las ganas.
Las horas pasan y tú impasible.
El minutero dice que no para
y no reaccionas.
Los labios secos me recuerdan
el tiempo inerte en el que
creía haber olvidado,
la sombra oscura y hermosa
de tus labios en los míos,
imagen irrepetible (nadie lo sabe)
en el espacio-tiempo de los deseos.
Te recuerdo a veces
pero el corazón no me deja.
el que me devolvió la esencia.
La casa estaba fría y
los ojos más que oscuros.
El recuerdo demasiado triste
y la sonrisa a media asta.
De tanto amar se trastornó el amor,
de tanta soledad fallecieron las ganas.
Las horas pasan y tú impasible.
El minutero dice que no para
y no reaccionas.
Los labios secos me recuerdan
el tiempo inerte en el que
creía haber olvidado,
la sombra oscura y hermosa
de tus labios en los míos,
imagen irrepetible (nadie lo sabe)
en el espacio-tiempo de los deseos.
Te recuerdo a veces
pero el corazón no me deja.
Luna

La luna brilla y yo tan sola...
Su plata sedienta de amor, y tan sola...
Sus manos tan de escarcha, y yo tan sola...
Sus náuseas por no verte...
Su escondite... malherida, tan perdida.
Su desnudo y tú, sin prisas.
Sus labios tan sedientos.
Su sonrisa gris,
Su plata sedienta de amor, y tan sola...
Sus manos tan de escarcha, y yo tan sola...
Sus náuseas por no verte...
Su escondite... malherida, tan perdida.
Su desnudo y tú, sin prisas.
Sus labios tan sedientos.
Su sonrisa gris,
de sangre amarga.
Sus manos tan vacías,
como las mías.
Su voz, que se te escapa,
su luz que no ilumina.
La luna, tan yo misma.
Sus manos tan vacías,
como las mías.
Su voz, que se te escapa,
su luz que no ilumina.
La luna, tan yo misma.
martes, junio 17, 2008
¿Dónde está la poesía?
Callada en la cándida tarde de junio
veo pasar las horas delante de mí
en torbellino ilógico
de pérdida irremediable.
El vértigo.
No cabe aquí lugar para la poesía.
No cabe en mí lugar para su inspiración.
Soy transparente
sobre el papel tintado del diario.
Me dejo la piel
mientras otros se beben
a sorbos mi vida,
lo poco que me queda de talento,
mi tesoro.
Os doy lo poco que tengo
en estas líneas sinceras.
No queda tiempo, no.
No (al menos hoy) para la poesía.
veo pasar las horas delante de mí
en torbellino ilógico
de pérdida irremediable.
El vértigo.
No cabe aquí lugar para la poesía.
No cabe en mí lugar para su inspiración.
Soy transparente
sobre el papel tintado del diario.
Me dejo la piel
mientras otros se beben
a sorbos mi vida,
lo poco que me queda de talento,
mi tesoro.
Os doy lo poco que tengo
en estas líneas sinceras.
No queda tiempo, no.
No (al menos hoy) para la poesía.
miércoles, marzo 19, 2008
Primavera que no llega...
La tarde de marzo parece de enero
y sucumbre el alma (callada)
a la rabia impía del inmenso cielo gris.
Esta tarde, que debía ser de incienso,
sitía sin rubor a la ciudad que llora,
desprende el azahar de los naranjos
y calumnia en nombre de la primavera.
Al menos, mañana olerá el aire
a fresca tierra mojada.
y sucumbre el alma (callada)
a la rabia impía del inmenso cielo gris.
Esta tarde, que debía ser de incienso,
sitía sin rubor a la ciudad que llora,
desprende el azahar de los naranjos
y calumnia en nombre de la primavera.
Al menos, mañana olerá el aire
a fresca tierra mojada.
jueves, diciembre 20, 2007
Los fantasmas del pasado
Siempre regresan a mi vida los días oscuros, de lluvia tras los cristales, sueños rotos y sentimientos viejos. Anoche fue uno de ellos.


He vuelto a besar la tierra
con las lágrimas del cielo.
Un traspiés me ha despertado
con el corazón encogido,
escupiéndome a la cara
los fantasmas del pasado;
arañándome la espalda,
haciéndome vulnerable,
revolviendo el miedo
en mi estómago vacío.
Con las manos heladas
sin el calor de tu aliento
volví a caminar inerte,
con las heridas abiertas.
Ahora sólo me queda
esconderme tras mi mirada verde
y escribir, escribir siempre,
para encontrar el consuelo.
lunes, agosto 06, 2007
Te mueve el aire
Aunque hoy no es de esos días en los que uno se entrega al amor con firmeza, lo cierto es que recuerdo aún el fulgor de los ojos de mi príncipe de oro bajo la brillante luz de los fuegos de artificio... Y su pelo... Suficiente para recrearme en este sencillo, pero sentido a la vez, poema.
Te veo llegar
y podría jurar
que te mueve el aire,
que te peina el pelo, celosa,
la piel del viento.
Tan suave,
tan extraño el brillo
en tus ojos dorados...
Te meces,
me besas,
y a veces pienso
que no eres real...
Te mueve,
lo afirmo.
Te mueve el aire.
Te veo llegar
y podría jurar
que te mueve el aire,
que te peina el pelo, celosa,
la piel del viento.
Tan suave,
tan extraño el brillo
en tus ojos dorados...
Te meces,
me besas,
y a veces pienso
que no eres real...
Te mueve,
lo afirmo.
Te mueve el aire.
miércoles, mayo 02, 2007
Mar azul
Decía Federico García Lorca (¡qué grande!), que "el mar es el Lucifer del azul: el cielo caído por querer ser la luz". Hoy lo contemplo a lo lejos, brevo y rugiente como en mi memoria. Sus manos te mecen el pelo rubio, arremolinado de viento y agua. La espuma es blanca, de nubes que navegan al compás que marca la brisa mientras bailan las palmeras.
Hueles mar, de infinitos verdes profundos, a la sal marinera de mi pueblo blanco. Cantas, mar, tu nana de rompeolas a la arena de la orilla del sol de mayo.
Hueles mar, de infinitos verdes profundos, a la sal marinera de mi pueblo blanco. Cantas, mar, tu nana de rompeolas a la arena de la orilla del sol de mayo.
jueves, abril 12, 2007
Declaración de intenciones
Quiero tener al menos tres hijos,
seguir escribiendo
hasta el día en que me muera.
Quiero ser más inteligente,
más lista y astuta,
más fuerte y altiva.
Quiero una casa cerquita del mar,
pasear por la orilla de la dulce Higuerita,
tener mil cigüeñas en mi campanario
de paredes blancas y lunas dormidas.
Quiero encontrar a un hombre que me ame,
que muera por mí
y me devuelva la vida.
Quiero un poema azul
para mis mañanas,
quiero mil besos en las despedidas.
Quiero que me abracen cien veces al día,
que me canten canciones de amor al oído,
que acaricien mi espalda y me quede dormida.
seguir escribiendo
hasta el día en que me muera.
Quiero ser más inteligente,
más lista y astuta,
más fuerte y altiva.
Quiero una casa cerquita del mar,
pasear por la orilla de la dulce Higuerita,
tener mil cigüeñas en mi campanario
de paredes blancas y lunas dormidas.
Quiero encontrar a un hombre que me ame,
que muera por mí
y me devuelva la vida.
Quiero un poema azul
para mis mañanas,
quiero mil besos en las despedidas.
Quiero que me abracen cien veces al día,
que me canten canciones de amor al oído,
que acaricien mi espalda y me quede dormida.
El principio del fin
Muchas veces construimos castillos en el aire, pensamos que la vida nos sonríe, a pesar de sus constantes zancadillas. Anoche lloré durante horas, como hacía tiempo que no lo hacía...
Guardaba un puñado de sueños
que pensaba compartir contigo.
Te los tenía reservados
en este bolsillo del alma.
Estaba segura,
te había encontrado.
Seis palabras bastaron
en la habitación del eco
para destruir los pilares
de mi castillo de naipes.
He visto la verdad en tus ojos,
el desamparo cruel
del amor que abandona,
irreverente,
tu corazón y el mío.
Guardaba un puñado de sueños
que pensaba compartir contigo.
Te los tenía reservados
en este bolsillo del alma.
Estaba segura,
te había encontrado.
Seis palabras bastaron
en la habitación del eco
para destruir los pilares
de mi castillo de naipes.
He visto la verdad en tus ojos,
el desamparo cruel
del amor que abandona,
irreverente,
tu corazón y el mío.
martes, marzo 27, 2007
Tiempo
El tiempo que se marcha. El tiempo que no pasa. El tiempo infatigable que nos hace pequeños, el tiempo…
Cae la tarde
sobre el horizonte
de cemento de la ciudad.
El día es largo
y el sol se resiste
a ponerse sobre los tejados.
La noche
me había prometido
volver pronto.
Pero es vil mentirosa
que no regresa.
El día se hace eterno.
Y una mariposa inerte
revolotea silenciosa
alrededor del tiempo.
Cae la tarde
sobre el horizonte
de cemento de la ciudad.
El día es largo
y el sol se resiste
a ponerse sobre los tejados.
La noche
me había prometido
volver pronto.
Pero es vil mentirosa
que no regresa.
El día se hace eterno.
Y una mariposa inerte
revolotea silenciosa
alrededor del tiempo.
jueves, marzo 22, 2007
Regresa la poesía
Hace mucho tiempo creí que la inspiración se me había agotado, tal vez por ser feliz, como sabiamente indica en Patri en su post -que acabo de leer-. No tengo tiempo, me digo; me excuso, más bien. Y mira por dónde, en medio de este turno interminable de diez díaz seguidos de duro trabajo, regresan las musas a mí en mitad de una rueda de prensa, sin comerlo ni beberlo, vamos. Alguien dijo la palabra mágica, la oí como un eco que se introdujo en mí: "...el mar...". Y entonces aprendí que a pesar de ser feliz y de tener cerquita la ría onubense, echo tanto de menos el mar como él a mí -o así lo pienso yo, porque esto no es cosa de uno solo- y me salió esto. Espero que os guste. A mí me recuerda a los viejos tiempos en los que escribía a diario. Pero ahora sé cuál es el truco: voy a escribir mientras voy a una rueda de prensa aburrida, que son muchas, y dejaré que mi valioso Mp3 haga el trabajo por mí. ¿Qué os parece?
Desnudo y salado
me besa el mar
de madrugada.
Se me cierran
los párpados cansados
mientras
canta la Luna
su nana de espuma.
Se me cuela
la arena
por los poros del sueño
mientras la Luna
canta su nana
de espuma.
Te extraño
en mis manos
cargadas de invierno.
Mientras,
la nana de espuma
devora mis lunas.
me besa el mar
de madrugada.
Se me cierran
los párpados cansados
mientras
canta la Luna
su nana de espuma.
Se me cuela
la arena
por los poros del sueño
mientras la Luna
canta su nana
de espuma.
Te extraño
en mis manos
cargadas de invierno.
Mientras,
la nana de espuma
devora mis lunas.
viernes, noviembre 10, 2006
Reflexión
POEMA 20
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
¡La besé tantas veces bajo el cielo infinito!
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
¡Como no haber amado sus grandes ojos fijos!
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido,
oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta.
A lo lejos. Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, ¡pero cuánto la quise!
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta, la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
____________________________________________
2o poemas de amor y una canción desesperada, Pablo Neruda
viernes, octubre 20, 2006
Un mal día
Días como hoy no los quiero en mi vida. Debo relegarlos al olvido para poder seguir. Los astros han confabulado contra mí para no dejarme respirar tranquila. Pero todo pasa y mañana será otro día.
Algo se ha roto.
¡Basta de lágrimas!
Mis párpados ruegan clemencia
y yo..., yo quiero gritar
y no puedo,
quiero seguir y me caigo,
debo sonreir pero duele.
Algo se ha roto.
Tal vez sea mi corazón
(en mil pedazos)
o tu manera aquella de mirarme.
Sólo sé que oí un ruido estrepitoso
y no quiero mirar aún
por si fue tu amor
que tropezó con el olvido.
Algo se ha roto.
Este veneno
ya lo conozco.
Y no sé ahora dónde puse
el remedio que una noche
fría me regaló la luna.
domingo, septiembre 24, 2006
Las cosas que nunca te dije
Reconozco que me cuesta escribir poemas si mi estado de salud amorosa es bueno, si ninguna pena oculta corroe mi alma y me impulsa a plasmar, lápiz y papel en mano, garabatos sentimentales sobre un fondo blanco. Me cuesta escribir pero anoche, en un arrebato de amor que necesitaba gritar al viento, apoyé mi brazo sobre la barra del Pipi para decir al niño de mis ojos que nunca he sido tan feliz y, al tiempo, darle las gracias por todo.
El olor de tu pelo
se traduce
-una vez más-
en la tranquilidad
de saberte aquí a mi lado.
No sabes si echo de menos
tus ojos
en las noches
en que no estás
sobre las sábanas turquesa.
Ni si tu inmesa sonrisa
es capaz de dar luz
a los días de vacío.
Y es que nunca te digo
-nunca escribo-
que te quiero
más que a nadie,
que tu aire
me hace falta para respirar,
para sentirme viva.
jueves, septiembre 07, 2006
La ría
Los paisajes de Isla Cristina me acompañarán para siempre. Para mí, los más bellos... el cielo hecho tierra y mar en un rinconcito del sur. Escenario de los mejores (y los peores) momentos vividos, mi pueblo blanco, mi mar, mi playa, mi ría y esos barquitos veleros que quitan el sentío están tan dentro de mí que al cerrar los ojos parece que puedo tocarlos con la punta de mis dedos. Y ese olor a mar...
Veo las luces naranja del puerto
si cierro los ojos en mi lejanía.
Veo barcos adormecidos
por la calma chicha,
mientras les canta nanas
de luz el faro portugués.
Veo la brisa marinera que mueve,
ondeante, tu pelo negro.
Veo los sueños dormidos,
los rostros cansados,
montañas de redes
a la orilla del muelle.
Veo banderas azules,
blancas y amarillas
y un rumor de olas
salado con plata de luna.
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