sábado, diciembre 06, 2008

El brillo de los ojos ajenos

Fue el brillo de los ojos ajenos
el que me devolvió la esencia.

La casa estaba fría y
los ojos más que oscuros.

El recuerdo demasiado triste
y la sonrisa a media asta.

De tanto amar se trastornó el amor,
de tanta soledad fallecieron las ganas.

Las horas pasan y tú impasible.
El minutero dice que no para
y no reaccionas.

Los labios secos me recuerdan
el tiempo inerte en el que
creía haber olvidado,
la sombra oscura y hermosa
de tus labios en los míos,
imagen irrepetible (nadie lo sabe)
en el espacio-tiempo de los deseos.

Te recuerdo a veces
pero el corazón no me deja.

2 comentarios:

Paco Núñez dijo...

Vente a Santiponce con el Delfín y recítame éste y otros poemas bajo la luz de las velas. Una vez hicimos una sesión de lectura de poesía en Ceuta y fue genial...

OTRO BESORRO.

Raquel Rendón dijo...

Cuando quieras, Paquito!