viernes, junio 01, 2018

Tu lado de la cama


Dos y treinta y ocho.
La alarma sonará
a las seis y media.
No puedo dejar de pensarte.
Me he acostumbrado
a este irreparable silencio
que me quema,
me bebo las lágrimas
y las desparramo
por tu lado de la cama.

Dos y cuarenta y una. 
Abrazo la almohada. 
Acaricio tu vacío imaginando
tu cuerpo llenando 
todo el espacio
que resta.

No puedo dejar de pensarte.
Dos y cuarenta y tres.
Y no estás. No hay nada.
No hay vida
en tu lado de la cama.

Ruedo. Escribo. Lloro.
Grito. Beso ahora
el hueco de tu amor
en la almohada.
Y la acaricio (qué idiota)
por si te llega mi ternura
en los sueños de esta noche,
por si te alcanzan los te quiero
que cada noche digo en voz alta
aunque nadie me responda.

Que duermas bien,
bonito mío, 
que yo te velo
en este abismo
que me deja
tu lado oscuro de la cama.

Dos y cuarenta y nueve.
Mañana será otro día:
uno más, uno menos.


lunes, mayo 28, 2018

Ángel para un final. Silvio


Cuentan que cuando un silencio
aparecía entre dos
era que pasaba un ángel 
que les robaba la voz.

Y hubo tal silencio el día 
que nos tocaba olvidar
que de tal suerte yo todavía
 no terminé de callar. 

Todo empezó en la sorpresa, 
en un encuentro casual
pero la noche es traviesa
 cuando se teje el azar.

Sin querer se hace una ofrenda
 que pacta con el dolor
o pasa un ángel, 
se hace leyenda 
y se convierte en amor.

Ahora comprendo 
cuál era el ángel
que entre nosotros pasó:
era el más terrible, 
el implacable, el más feroz.

Ahora comprendo en total
este silencio mortal,
ángel que pasa, 
besa y abraza,
ángel para un final.


sábado, mayo 26, 2018

El silencio que me cura



El silencio que me cura
guarda ecos y vacíos
en los que todavía
reverbera tu nombre.

Produce escalofríos
la languidez de esta calma
donde mi barca de besos
se mantiene a la deriva.

Me odias.
Te amo.
Quizá algún día,
quién sabe,
tu voz colmará de vida
este silencio
que me mata.

Entretanto el silencio
es la calma que me cura. 

miércoles, mayo 23, 2018

La súplica


Levanto la mano izquierda
para que alguien me escuche.
Me empino, no alcanzo.
En el eco de mi súplica
solo encuentro el silencio.
Un mutismo negro,
un vacío que desgarra,
un cielo donde ya las estrellas
no brillan ni bailan.

Me estiro y procuro
tocar con los dedos
la nube aquella
sombría de espanto. 

Levanto la mano izquierda 
para que alguien me escuche.
Grito hacia dentro
 en un rezo inútil,
sin dioses ni fe ni consuelo.

Levanto la mano y suplico.
Y caigo de bruces,
suplico;
y lamo la tierra
y suplico,
y arrastro mi cuerpo
y suplico,
y repto y caigo y suplico.

Entonces me escucho
por dentro,
me rehago y me vuelvo a levantar.
Alzo luego la mano izquierda
para que te lleguen
los besos que me quedan por darte
en un bucle infinito
del que no puedo escapar.

miércoles, mayo 16, 2018

Luna nueva



Como la oquedad
que me baila en el epicentro
de todo lo visible y lo invisible
se me presenta esta luna
oscura de mayo.

No brilla. Se oculta
en el cielo espeso
pero ahí está, 
vigilándome impertérrita,
riéndose a carcajadas
de la pérdida
y la ausencia que
ofrece un regusto de hiel
a lo incompleto
de mis días.

Como la oquedad
que siento en el pecho
vacío de su voz y de sus manos
la luna se oculta
en la negritud del infinito.

Luna nueva de mayo,
salva sin sol
ni cohetes,
paz que desecho,
sombra sin eco,
calma sin chicha
ni mar que la mezca.

La nada 
me acecha
desde las alturas.
Y yo, tan insignificante,
tan pequeña,
tanto beso y tanta piel
en potencia, 
desperdiciados
por el curso del destino.

martes, mayo 15, 2018

Tu lágrima


Hoy no sé gestionar
la ausencia.
Se me han helado
los huesos
en plena primavera
 y estéril se presenta
este sendero
sin luz,
 plagado de sombras
a ninguna parte.

Me convierto entonces
en tu lágrima.
Me arrojo
desde el vacío de tu mirada
y me siento resbalar
por el tobogán incierto
de tu mejilla suave.

Hoy, que soy incapaz
de gestionar este silencio,
solo me consuela
ser la lágrima que,
derramada,
está abocada a morir
en el infierno de tu boca.


domingo, mayo 13, 2018

Amar por los dos


Un día más, uno menos

Qué bonitas tus palabras
cuando están llenas de esperanza.
Cuánto sueño
con que veas arribar
el día de la Justicia.
Cómo me gusta verte otear
el horizonte
con algo de emoción,
con ganas de que 
tu agotadora lucha 
recoja el fruto
que se merece.

Cuánto te admiro,
cuánto me asombras.

Cómo me gusta
que por un momento
te detengas a pensar
que, por qué no,
quizá te sople ahora
el viento a favor.

Qué orgullosos
deben estar ellos
de tenerte,
qué especial ha sido
este cruce
(inoportuno tal vez)
de caminos.

Si te caes, aquí estoy.
Será todo un honor
prestarte el hombro
para llorar,
la mano para levantarte.

Un día más,
un día menos
para la Justicia.



sábado, mayo 12, 2018

A pecho descubierto


Voy a soñarte hoy
con los ojos abiertos. 
Dejaré que me escuezas
por esta herida al aire
de mi conciencia.

No voy a esconderme.
No me refugiaré
tras el antifaz inútil
de los hipócritas.

Te amo.
Con todas mis ganas.
Con fuego, con garra.
A dentelladas.
Con todo lo que de mí
queda en la piel
que habito.


sábado, mayo 05, 2018

La burla


Dicen que ignorar
a alguien que te ama
es destrozarlo
sin que te manches 
las manos.

Menos mal que 
el tiempo es sabio
y ha ido forjando
mi armadura,
robusteciéndome
la piel, 
coloreándomela
con el brillo del acero.

Si no,
ya no me quedaría
aliento.

Porque este modo
de ignorarme,
esta despiadada
forma de borrarme
de tu vida,
este silencio consciente,
este cansancio
de lo mío...
es una tortura,
un río que todo se lo lleva,
un océano engullendo
a una mujer 
que te ama.

Es, es definitiva,
una herida para siempre,
un castigo inútil,
una burla.

jueves, mayo 03, 2018

Lorca y yo