jueves, noviembre 23, 2017

Ausencias


No hay calma
en la ausencia.
El mundo se vuelve
en contra
de todo lo posible 
y lo imposible,
remata con cruedad
las ilusiones,
revuelve la obviedad
del desaliento.

La ausencia
es el eco de tu voz en silencio
en el vacío
de un pecho que te grita.
Insípido amanecer 
y anunciada derrota,
oscuras golondrinas
que nunca volverán
 a anidar en el balcón 
de La Placeta.

No hay calma,
sólo un revuelo
de mariposas negras
en el estómago.
No hay más que vacío,
 pasos inertes
aplomados
para recorrer la senda de la vida.


miércoles, noviembre 22, 2017

Mi soledad y tú


Camino por la calle
solitaria.
La siento mía,
como me siento tuya.
Te escucho
en la distancia
y te imagino
de mi mano
surcando los silencios
de la ciudad vacía.

Y no me siento sola.
Tu aliento
me acompaña.
Y yo te pienso tanto
que nunca más debes
sentir el desamparo.

Resguárdate en mis pasos.
Recorre mi camino.
Prometo protegerte
de la sombra del destino.

No estoy sola.
No estás solo.
Degusto estos instantes.
Mi soledad y tú,
binomio indisoluble.
Futuro (presente) y recorrido.

martes, noviembre 21, 2017

El deseo


Desperté de repente en medio de aquel sueño extraño. El silencio lo invadía todo. La luz, tenue y dormecina, sobrevolaba las esquinas de la casa, sin querer posarse casi. Allí, al fondo del pasillo, tú.
Iniciaste entonces la carrera hacia mi boca. Llegaste. Besaste. Mordiste. Lamiste cada palmo de mi cintura. Fue un ataque inesperado, fiero.
Tus manos eran un torbellino de deseo. Me amasaban, como intentado evitar que fuera a escaparme. Cóncavos, tus dedos buscaban llenarse en lo convexo de mi pecho.
Hierve la carne. Tu voz perfecta me susurra al oído. Me derrite al oído. 
Algo va pidiendo a gritos escapar de tu pantalón. Y lo libero (te libero) mientras me tocas. Y te desnudo. Y me desnudas. Somos manos, piel y boca. 
Los ojos brillan en la penumbra. La primera embestida es poderosa. Nos invade el deseo. "Que no se acabe nunca", me dices mientras sales y entras de mí, cada vez más profundo, cada vez más deprisa.
Me rindo. Cabalgo. Me horadas a la cara o por la espalda. Nos faltan manos para agarrarnos tanto. La fiesta de besos sediendos continúa sobre la mesa, junto a la cama, en el balcón, en cada esquina. Estás dispuesto a dejar grabado tu recuerdo ardiente en todos los rincones de la casa. Lo consigues.
Y gimo. Y gimes. Y entras de nuevo para salir un segundo más tarde, en bucle infinito de ardiente deseo. Estallamos juntos, nos convertimos entonces en polvo de estrellas. Y pensamos que podemos morir en ese instante de felicidad plena, de cuerpos enlazados al borde del precipicio. Recuestas a mi lado tu suave anatomía y eres calma. Tú, niño mío, capaz de convertir el infierno en el más seductor de los paraísos.

lunes, noviembre 20, 2017

El niño de los silencios


Shhhhhh, calla.
Apártate.
Apéate en la vereda,
camina sombrío
por el presente incierto.

Calla. 
No grites más mi nombre.
No busques mis pasos
si no quieres que surque
tu cuerpo de otra.

Silencio.
Apaga las luces
y cierra la puerta,
corazón cobarde.

Me quedo aquí
y asisto al funeral 
de tu boca con mi boca,
del amigo que no tuve
y del amor que nunca fue.

Resérvate los cumplidos,
guarda para siempre 
los besos que no nos dimos
en el cajón de los trastos.

Calla. Grita.
Shhhh,
mi amor perdido,
mi niño de los silencios.

domingo, noviembre 19, 2017

Brindis


El aire que separa
tu boca de la mía
es invisible pero denso.
Se acorta sólo cuando
susurras mi nombre
en la distancia
y terminas por darle
sentido a la vida.

Te busco en el fondo
de la copa de vino.
Te encuentro en su cuerpo,
a tus besos me sabe;
me baila el infierno
por las paredes de vidrio,
revuelve tu ausencia
esperando a que vuelvas.

El brindis al aire
viaja a tu cama. 
Me tumbo a tu vera.
Te abrazo. Me quieres.

Te quiero a mi lado.
Te quiero, moreno.
Hagamos camino.







martes, octubre 31, 2017

Cuando vuelvas

Todo está preparado
para tu regreso.
La cama perfumada,
el vino en la nevera,
el Fénix vigilante,
las velas pidiendo fuego,
mis labios prestos al beso.

Mi corazón está preparado
para recibirte, 
late sin parar y se suspira
por cada rincón
de este rincón
tan nuestro.

Todo está listo
para cuando vuelvas:
el brillo en mis ojos,
la verdad en mis manos,
la sonrisa perenne,
mi casa, la tuya.

También estamos listos
todos los presentes
para que nunca 
más te marches.
Para que tu regreso
sea un acontecimiento diario,
una constante bienvenida
de amor y vino
desde las alturas.

Todo está preparado,
dispuesto.




sábado, octubre 28, 2017

El secuestro



Maquino.
Imagino cada instante
del secuestro.
Te dejo resbalar
por mis párpados cerrados
y busco lo preciso
del momento.

Maquino sin parar.
Porque voy a secuestrarte
el corazón cobarde,
voy a rehogarlo 
con mi carne blanca,
voy a sacudirte las alas sucias
y a levantarte el corazón
cada mañana.

Maquino y me recreo.
Te arrastro hasta la orilla
del mar vivo
de mi playa.
Te obligo a ver el sol
adormecido,
y lames el calor
de mis mejillas,
la risa se despierta
y sopla el viento,
y vuelve a renacer
la maravilla
de verte amanecer
entre mis piernas.

Maquino tu secuestro
de besos sin secretos
y tu mano con mi mano.
Te robaré una noche.
O tal vez para siempre,
hermoso compañero
de dulces madrugadas.

Si no te quedan alas,
te las presto.
Verás como te brillan
las mañanas.



viernes, octubre 27, 2017

Cómeme



Cómeme,
no te lo pienses.
Devórame
las entrañas,
acelérame el pulso.
Toca.
Ama.
Siente.

Ciérrame los ojos
otra vez
para que tu merienda
se quede grabada
en cada surco
recorrido
por tus dedos.

Cómeme. Aposéntate.
Quédate.
Hoy. 
Mañana.
Siempre.

jueves, octubre 26, 2017

De nuestras cenizas


Como el ave Fénix
alumbramos nuestros
pasos firmes
con la luz anaranjada
de la Placeta.

Crecen los besos perfectos.
Estallan en la balconada
como flor en primavera.
Cómo quieres que te mire
si me muero por tu boca.

Yo me asomo
y me acompañas.
Y parece el último lugar
en el mundo,
un resquicio pal amor
incomparable.
Qué ganas de saltar
al vacío,
qué libertad
pa presumirte
bajo las estrellas.

Renazco de las cenizas
entre tus brazos.
Recreo el momento,
 y lo guardo aquí,
bajo mi pecho tuyo.

Qué bonita está la noche
tan de verano
en casi noviembre.

Tu perfil tan nítido.
Tu boca tan verdadera.
Mis ojos tan de tu carne.
La baranda traicionera.
Tan nuestra,
tan de más nadie.

El fénix renace con fuerza.
Y el secreto
está en el aire.
Duerme, bonito, duerme.
Vuelve, bonito, vuelve.
Que el amor
me roba el aire.

sábado, octubre 21, 2017

La ciudad vieja


Me miro pero no me encuentro.
Hoy yo no debería estar aquí.
Ni tú donde quiera que estés.

Hoy deberíamos estar cobijados
en la magia de la ciudad vieja,
deberíamos andar perdidos
por su laberinto de calles,
desconocidas por completo para mí,
como tu corazón de hielo.

Deberíamos caminar y, exhaustos,
tumbarnos en el césped
y contemplar las caprichosas formas
de las nubes en el cielo.


Luego pararíamos allí,
frente a la imponente fachada.
Y sentiría tu aliento en la nuca,
tu pecho en mi espalda,
tus manos sobre mis ojos
plenos otra vez de esperanza.

Y sembraríamos lo nuestro
en las madrugadas
del amor que empieza.
Y regresaríamos vivos,
más vivos que nunca,
poderosos,
dispuestos a armarnos de valor
y a construir
la felicidad que nos aguarda.

Pero me miro y no.
Todo fue el espejismo
de la tarde vieja,
de la ciudad sin nuestros latidos.
El silencio hoy lo invade todo.